Se presentará aquí tan sólo un esquema a través del cual se dividirá la
historia de la casa en períodos definidos en torno a características
englobadoras y delimitados, en algunos casos, por hechos que actúan como
indicadores de quiebres en las continuidades que se venían presentando.
Se ha podido historiar no sólo el edificio en cuestión sino que también se
está en situación de presentar (como antecedente) un itinerario que permita
recorrer, en el largo plazo, los avatares que sufrió el predio sobre el que
el mismo se asienta.
En una primera época, que comenzó con la fundación de la ciudad y que se
extendió aproximadamente entre 1580 y 1730, el área en que el mencionado
terreno se encuentra estuvo comprendida dentro del espacio definido por su
fundador como ejido1 de la ciudad.
En la primera mitad del siglo XVIII un hecho hizo dar un vuelco a la
situación que se había presentado hasta entonces, pues dichas tierras,
pertenecientes al ejido, fueron repartidas2
entre personas necesitadas (terrenos de escasa extensión) y miembros
del Cabildo y sus allegados (que se adjudicaron importantes cantidades de
tierra). Las últimas tendieron a ser utilizadas (por sus nuevos poseedores)
como quintas de recreo y huertas. Dentro de esta última categoría descripta
se encontraban las obtenidas por Antonio Rivadeneira que, en más de una
ocasión, recibió tierras en "depósito"3.
De esta manera llegaron a sus manos los terrenos que conformaron "una quinta
poblada extramuros de esta ciudad"4.
Con esta apropiación se abre un nuevo período en el cual el terreno (que con
el tiempo albergará a la casa que se historia) quedó incluído dentro de una
quinta que permaneció por un lapso cercano a los 120 años (hasta 1852) en
poder de una misma familia. El pasaje de una mano a la otra dentro de la
misma se hizo hasta principios del siglo XIX por vía materna y dentro del
tipo descripto por Susan Socolow para la transmisión de la herencia entre
los comerciantes de fines del siglo XVIII5.
El esquema de herencia anterior se rompió cuando un controvertido personaje,
Benito González Rivadavia, transmitió los bienes que tenía en posesión a sus
hijos varones y una hija ciega (Tomasa), desheredando a otras dos hijas
(despojándolas aún de los bienes procedentes de la herencia de sus abuelos
maternos6). Con la muerte de uno de los varones (Santiago), la quinta y el
grueso de las propiedades quedaron en manos de su otro hijo: Bernardino
Rivadavia.
Para entonces la propiedad mencionada que, desde el momento en que su
propietario adquirió renombre, fue conocida como "la quinta de Bernardino
Rivadavia"7, contaba con un terreno (cuya
extensión tal vez ya se hallara menguada en relación a los terrenos
originalmente repartidos) que ocupaba dos cuadras enmarcadas por las
actuales calles de Carlos Calvo, Humberto I, Saenz Peña y Santiago
del Estero8.
Las prolongadas estancias del primer presidente de nuestro país en el
exterior tuvieron efectos negativos en lo que refiere al mantenimiento de la
quinta y la casa habitación que en ella se hallaba edificada (localizada en
la manzana comprendida entre las actuales Carlos Calvo, Humberto I, San José
y Santiago del Estero). De todos modos, una tasación9 realizada en 1845 da cuenta de la enorme variedad y cantidad de
especies vegetales que se hallaban en el lugar hasta ese momento y, un
contrato de locación posterior10,
de la importancia de las dimensiones de la construcción que en ella se levantaba.
Cinco años después de la muerte de su propietario la quinta quedó en manos
de su hijo Martín por compra, por parte de éste, de los tercios que habían
correspondido a sus hermanos11.
Al año siguiente la propiedad sale de manos de la familia12 para entrar en un nuevo período de su historia en que,
después de un lapso de quietismo13,
la característica predominante fué la de su ingreso en el circuito de
especulación inmobiliaria al que ya mucho antes habían accedido las tierras
de su entorno14.
De este modo, el 16 de noviembre de 1879 se efectuó el remate de los 41 lotes
en que se dividía a la manzana "deslindada por las calles de San José,
Europa, Comercio y Lorea"15 y el 20 de noviembre de ese mismo año se confeccionaron
varias escrituras con un denominador común: correspondían a la venta que Juan M. Villarraza hacía
de varios de los distintos lotes en que había subdividido la manzana.
Así, es en ese momento, que se delimitó el lote estudiado.
En septiembre de 1887 quien actuó como comprador en la
operación anterior, José Zignago16, se deshizo de una "finca"17 por venta al señor José Hoffmann18. De esta manera
nos encontramos frente a la erección del edificio en el terreno, hecho que
se concretó en el lapso de ocho años que media entre el loteo y esta primera
venta posterior al mismo. Lo anterior queda confirmado por la siguiente
compraventa realizada en el término de seis meses19.
El edificio continuó cambiando de propietario hasta adquirir gran parte de
sus características particulares, a comienzos de la década de 1890, con una
intervención20 que, además de comprender
la pintura y empapelado de sus muros, dió como resultado la excavación de
dos sótanos y la ejecución de varias de las terminaciones que aún perviven.
Con la compra de la casa en 1904, por parte de los esposos Roccatagliata21, se inauguró una etapa de
extraordinaria continuidad para la propiedad, pues permaneció en manos
de una misma familia hasta 198522en que la adquirieron los presentes dueños.
Se ha logrado reconstruir este período a través de una entrevista
realizada a una nieta23
del matrimonio24 que compró
la propiedad a comienzos de siglo. Queda en claro que la época de
florecimiento del lugar fue la correspondiente a las primeras décadas del
siglo, en que el mismo albergó al joven matrimonio con sus niños, en que se
efectuaron los festejos familiares (incluídos los casamientos de los jóvenes hijos) y en que se
reunía toda la prole los domingos de invierno, áun cuando los últimos
habían constituído ya sus propias familias (el verano se pasaba en una
quinta de Adrogué que F. Roccatagliata había adquirido en 1889).
En lo relativo a los edificios circundantes, la informante recordaba que en
su infancia25 (en la década
del 20), el grueso de los mismos, era habitado por familias (mientras que
ahora conviven innumerables pensiones, que ocupan las viejas casonas, con
establecimientos fabriles, quedando muy restringido el número de
casas habitación).
En la segunda mitad de nuestro siglo la casa siguió siendo habitada por un
hijo soltero del matrimonio26
de carácter sumamente conservador, cuya residencia en el edificio tuvo dos
consecuencias:
Hasta aquí la historia de este bien patrimonial que intenta ayudar a
entender las excepcionales condiciones que éste presentaba al momento de
efectuarse la intervención de finales de la década de 1980. Acto que abrió
una nueva etapa y revalorizó la casa buscando conservarla en toda su
primigenia dignidad.
1Ejido: "El campo o tierra
que está a la salida del lugar
y no se planta ni se labra y es común para todos los
vecinos. [...]. Los ejidos de cada pueblo están
destinados al uso común de sus moradores: nadie por
consiguiente puede apropíárselos ni ganarlos por
prescripción, ni edificar en ellos ni mandarlos en
legado; ley 9, tit. 28; ley 7, tit. 29; ley 23, tit. 32,
part. 3 y ley 13, tit. 9, part. 6" ESCRICHE, J.
Diccionario razonado de legislación y jurisprudencia.
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2Para mayores datos sobre
el proceso de reparto ver: GAMONDÈS, María Rosa. Un
proceso de expansión aún en penumbras. El crecimiento
de Buenos Aires durante el siglo XVIII a través de su
ejido. Buenos Aires, Instituto de Arte Americano e
Investigaciones Estéticas "Mario Buschiazzo", marzo de
1996. (Crítica, 64). París, Lib. de Rosa, Bouret y Cía,
1861. p. 599. Volver
3ACUERDOS del Extinguido Cabildo
de Buenos Aires, Bs. As., AGN, 1928, Serie II, T. VI (1729 a
1733), Asignación de solares a vecinos y soldados de la ciudad
a que se hace referencia en el acuerdo antecedente [22-12-1730],
p. 323. [Libro XXI, foja 288] y ACUERDOS del Extinguido Cabildo
de Buenos Aires, Bs. As., AGN, 1929, Serie II, T. VII (1734-1738),
2-7-1735, p. 212 [Libro XXIV, f.20]. Volver
4"[...] con las varas de frente y fondo que constan en la merced
que de ella obtuve del Ilustre Cabildo de esta ciudad la que para
en poder del General Don Antonio Larrazábal, y así lo declaro para
que conste". Testamento de Antonio Rivadeneyra fechado en 1754 sito
en: AGN, Sucesiones, Francisco Elía con la testamentaria de Antonio
Rivadeneyra reclamando de sus bienes hereditarios, Año 1842,
N° de legajo 8092, Foja 3 v. Volver
5"Como carecían de la institución del
mayorazgo para proteger y perpetuar sus legados, los comerciantes veían el
matrimonio como la salvaguarda más segura contra la diferenciación del
status intergeneracional. El patrón matrimonial de los comerciantes porteños,
especialmente el papel crucial que desempeñaban las mujeres en el grupo de
comerciantes, es fundamental para comprender la movilidad social, el
reclutamiento y la perpetuación del grupo" SOCOLOW, Susan. Los mercaderes
del Buenos Aires virreinal: familia y comercio. Traducción Alicia Steimberg.
Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1991. p. 199. Volver
6"Este [Benito González Rivadavia]
quedó albacea y tenedor de los bienes de los finados abuelos [...]
los ha mantenido hasta la fecha en indivisión los tres herederos el
Presbítero D. D. José, Da. Petrona y Da. María Josefa Rivadavia" AGN,
Sucesiones, [...] de los Autos que siguen las hijas de don Benito González
Rivadavia sobre que este les entregue (?) su legítima [...], Escribanos
Escalada y Agrelo, Año 1816, N° de legajo 5908, foja 57 v.
Volver
7En: AGN, Sucesiones, Francisco Elía
con la testamentaria de Antonio Rivadeneyra reclamando de ese sus
bienes hereditarios, Año 1842, N° de legajo 8092, 13-11-1852,
foja 216. También en: Anuncio aparecido diariamente en la sección
de remates de La Prensa entre el 28 de octubre y el 16 de noviembre
de 1879. Volver
8AGN, Protocolos de Escribanos, Registro
Num. 1, T. único, Fojas 101 a 102 v., 14-5-1853, escribano José Victoriano
Cabral, escritura de compraventa de Martín Rivadavia a Francisco José Bosch.
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9AGN, Sucesiones, Testamentaria de Bernardino Rivadavia, Año 1845,
legajo N° 7801, Tasación en el ramo de quintas de los bienes de
Bernardino Rivadavia, Foja 103 a 104. Volver
10PICCIRILLI, Ricardo. Rivadavia y su tiempo.
Buenos Aires, Editores Peuser Lda., 1943. T. I. p. 497.
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11AGN, Protocolos de Escribanos, Registro
Num. 2, T. 2, F. 1023 v. a 1024 v., 22-10-1852, escribano Julián Aranda,
escritura de compraventa de Nicanor Maldonado (parte que había sido de
Joaquín Rivadavia) a Martín Rivadavia. AGN, Protocolos de Escribanos,
Registro Num. 2, T. 2, F. 1024 v. a 1026, 22-10-1852, escribano Julián
Aranda., escritura de compraventa de Bernardino Rivadavia a Martín Rivadavia.
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12AGN, Protocolos de Escribanos, Registro
Num. 1, T. único, F. 101 a 102 v., 14-5-1853, escribano José Victoriano
Cabral, escritura de compraventa de Martín Rivadavia a Francisco José Bosch.
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13Años que median entre la compraventa M.
Rivadavia-F.J.Bosch y la compraventa F.J.Bosch-J.M.Villarraza. AGN,
Protocolos de Escribanos, Registro N° 1, T. 2, F. 1013 vta., 16-8-1870,
escribano J. V. Cabral, escritura de compraventa de Don Francisco Bosh [sic]
a Don Juan Manuel Villarraza. Volver
14"Alerta pues los que conocen ese paraje
y que saben que por allí no hay otro terreno para vender mas que ese"
Anuncio aparecido diariamente en la sección de remates del periódico La
Prensa entre el 28 de octubre y el 16 de noviembre de 1879. Cfr.: Plano
catastro de la ciudad de Buenos Aires, levantado por Pedro Beare, Ing.
1860-72. En: Museo de la Ciudad, Catastro N° 7, Caja N° 12, Año 1860-1870,
N° de Orden 56, División 7°, Juzgado de Paz de la Concepción.
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15Se refiere a las calles San José, Carlos
Calvo, Humberto I y Presidente Luis Saenz Peña respectivamente. Anuncio
aparecido diariamente en la sección de remates del periódico La Prensa
entre el 28 de octubre y el 16 de noviembre de 1879.
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16AGN , Protocolos de Escribanos,
Registro N° 1, T. 2, F. 1013 vta., 16-8-1870, escribano J. V. Cabral,
escritura de compraventa de J.M.Villarraza a J. Zignago.
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17OSORIO, Manuel.
Diccionario de ciencias políticas, jurídicas y sociales.
Buenos Aires, Heliasta S.R.L., 1984. Finca: propiedad inmueble
sea rústica o urbana. Por información oral obtenida del Escribano
Carlos Marcovechio, Adscripto a la Dirección del Archivo del Colegio
de Escribanos y del Escribano Carlos Alberto Rezzónico, Asesor del mismo
Colegio, "finca" se utilizaba, en la práctica, para indicar la presencia
de una construcción en un terreno. Volver
18AGN, Protocolos de Escribanos, Registro N° 14,
T. único, F. 307, 16-9-1887, escribano Carlos Varangot, escritura de
compraventa de J. Zignago a J. Hoffmann. Volver
19Concretamente se hace referencia ya aquí a la
venta una "casa". AGN, Protocolos de Escribanos, Registro N° 37, T. 1,
F. 80. v., 16-2-1888, escribano Eusebio E. Gimenez., escritura de
compraventa de J.Hoffmann a la L. Somellera de Videla.
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20Entre los documentos que se adjuntan a la
Testamentaría de Cecilia Santelme de Furnus se detallan los materiales
utilizados en las obras, el tipo de arreglos y/o reformas llevados a cabo,
las empresas intervinientes y el precio de los trabajos. Cfr.: AGN,
Sucesiones, Furnus Don Luis sobre rendición de cuentas en la testamentaria
de Doña Cecilia Santelme de Furnus, Año 1891, N° de legajo 6733, Fojas 15
a 15 v., 18 a 19 y 24. Volver
21Colegio de Escribanos, Registro N° 27,
Folio 174 v. a 175 v, 21-10-1904, escribano Ramón Gomez, venta de Francisco
Oneto a Francisco Roccatagliata. Volver
22Colegio de Escribanos, Registro N° 12,
F. 687 a 691 v., escribano adscripto Mario O. Maqueda (h.), escribano
titular Mario O. Maqueda (padre), 9-12-1985, venta de sucesión
Roccatagliata a María R. Gamondés. Volver
23Entrevista realizada a la Sra. Gilda Cichero
Roccatagliata de Orlando realizada el 21-1-1991 en su domicilio. La misma
fue grabada y brinda gran cantidad de información sobre el funcionamiento
de la casa a lo largo de este siglo, la que no se reproducirá in extenso en
este escrito. Volver
24Se trata de Francisco Roccatagliata y Paula
Piaggio de Roccatagliata. El tenía una tienda en San Telmo (en Garay y
Bolívar) gozaban de una situación económica holgada que les permitió
realizar reiterados viajes a Europa, a su lugar de origen: Santa Margarita
de Liguria, Italia. La segunda falleció en 1923 y el primero en 1943.
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25"[...] era un barrio completamente
residencial después claro, las casas se fueron viniendo viejas y la
mayoría se hicieron pensiones" Entrevista a G. C. Roccatagliata de
Orlando, 21-1-1991. Volver